El dominio de las redes y la imposición de la inteligencia artificial, en manos de unas pocas empresas de multimillonarios, no es un capítulo más de la revolución digital. Supone un cambio sustancial para el periodismo y, sobre todo, para la democracia La mayoría de la audiencia se informa en redes sociales y cada vez desconfía más de las noticias Una de las tendencias más inquietantes documentadas este año por el informe del Instituto Reuters para el estudio del periodismo de la Universidad de Oxford es la relación entre la adicción a las redes sociales (ya no hay otra manera de llamar a lo que nos pasa) y la percepción de la información. Según esta encuesta en 48 países, de media, la principal fuente de información para la audiencia ahora –y por primera vez– son las redes sociales. A la vez, cuantos más vídeos, comentarios, ocurrencias y memes vemos en Instagram, Facebook o X sobre Trump, Gaza, la migración o el cambio climático, peor opinión tenemos sobre cómo los medios están informando sobre estos asuntos. En España, la principal puerta de entrada a la información sigue siendo la televisión, en especial por la fidelidad de las personas mayores.