Xusa Sanz, sanitaria especializada en salud de la mujer, advierte de que el control de esta glándula es un paso imprescindible para evitar complicaciones durante el embarazo Qué come a diario una especialista en microbiota: “Lo importante es que el patrón sea equilibrado y sostenible” El camino hacia el embarazo puede estar lleno de preguntas y falta de información, porque el foco suele estar en los órganos reproductores y se habla mucho menos de todo lo que orbita alrededor pero cuyo buen funcionamiento también es importante. Es el caso de la glándula tiroides, situada en el cuello y de tamaño pequeño, su influencia alcanza los ovarios y dicta en gran medida el ritmo de la fertilidad femenina. “A pesar de que asociamos a las llamadas hormonas sexuales como las principales reguladoras del ciclo menstrual y, por tanto, la ovulación, la realidad es que también intervienen las hormonas tiroideas porque interfieren en la regulación del eje hipotálamo‑hipófisis‑ovario”, explica Xusa Sanz , enfermera, nutricionista y actualmente doctoranda en medicina, especializada en salud de la mujer. Tanto si la glándula funciona a ritmo lento, hipotiroidismo, como si lo hace a ritmo rápido, hipertiroidismo, puede haber consecuencias en la fertilidad. Las alteraciones en la producción de la hormona afectan a la maduración de los folículos ováricos, como advierte la especialista: “Se puede traducir en ciclos irregulares o ciclos anovulatorios, sin ovulación, que a su vez pueden manifestarse con sangrados escasos, abundantes, intermenstruales o incluso ausencia de menstruación”.