A los 35 años, edad en la que la mayoría de los deportistas de élite consideran el retiro, Mauricio Salazar Rodríguez decidió empezar de cero. Tras 16 años como exitoso empresario en el sector tecnológico, el manizaleño (nacido el 25 de abril de 1980) detectó que su ritmo de trabajo no era el ideal para su entorno personal. Influenciado por la presión familiar y la imagen de un mentor que a los 80 años seguía atrapado en la oficina, Salazar inició un proceso de reflexión de tres años que culminó en su renuncia para buscar el sosiego en el deporte. Lo que comenzó como una curiosidad por el triatlón, una disciplina que eligió “por accidente” al ver a unos amigos, se convirtió en una misión de vida bajo el concepto #RenHacer, como se lo comentó a El Colombiano años atrás. Lea: Los hermanos Maclean: 132 días de remo, olas de 9 metros y un récord mundial en el Pacífico Luego, como lo reseñó en el podcast “Ultra Atleta: el método para no rendirse nunca, cuerpo, mente y tribu”, Salazar no buscaba medallas ni podios profesionales como Nairo Quintana, Rigoberto Urán o James Rodríguez, “ídolos muy lejanos”, como dice: su objetivo era reivindicar el poder de las “personas comunes” y explorar