Cada cierto tiempo volvemos a hablar de los problemas de la gratuidad, se acuerdan diagnósticos y la volvemos a guardar en un cajón, sin hacernos cargo de sus urgentes desafíos. En un contexto de estrechez fiscal revisar su financiamiento debería ser prioritario. La gratuidad se proyectó inicialmente con un costo universal de 2,8 billones de pesos al año, pero hoy, pese a cubrir solo hasta el sexto decil, ya supera un gasto de 2,5 billones anuales.