Dice la leyenda que hace más de 300 años tres hombres llegaron a una posada ubicada en el Caribe colombiano, en una región que alguna vez hizo parte del territorio del gran pueblo zenú. Aquellos forasteros llevaban consigo tres cajas de madera, que quedaron en la habitación tras su misteriosa desaparición. Días después, movidos por la curiosidad, los lugareños abrieron la habitación donde se habían hospedado y encontraron tres imágenes de Cristo cuidadosamente talladas en madera, cada una acompañada de un mensaje que indicaba su destino: Mompox (Bolívar), Zaragoza (Antioquia) y San Benito Abad (Sucre).