En un reciente viaje literario me tropecé por azar con seis chilenos de alta gama que discutían animadamente el rumbo del mundo en la cubierta de un barco. Uno de ellos intentaba venderles a sus compañeros de travesía las maravillas del régimen de Xi Jinping : “En China hay libertad total -decía con entusiasmo-. Lo único que no se puede hacer es criticar al gobierno”.