Las elecciones en Perú merecen ser observadas, más allá de sus resultados y la orientación política ganadora, por la evolución de una fractura territorial y social que se ha profundizado durante las últimas décadas y que podrían tener implicancias en toda la región andina, incluido el altiplano de nuestro país. En el sur andino peruano, para muchos habitantes de estas zonas el problema central no es ideológico, sino de representación, reconocimiento e integración territorial. En buena parte persisten fuertes vínculos culturales, históricos y comunitarios, especialmente entre poblaciones quechuas y aimaras.