El martes en la mañana, el ministro Jorge Quiroz partió a Valparaíso sabiendo que su megarreforma sería aprobada en general en el Senado por 26 votos, exactamente el mínimo que tiene el oficialismo para imponerse a la oposición. Algunos le decían que esta es una mayoría frágil, como si se tratara de una querella religiosa. Pero si lo fuese, Quiroz pudo ver que no hubo senadores opositores (excepto uno) que estuviesen siquiera dispuestos a votar en blanco para dejar paso al proyecto.