Una subasta de prototipos acaba con la marca sueca de turismos 'premium' Saab, abandonada por un grupo chino y la matriz dedicada a la industria militar Los coches chinos aceleran la conquista del mercado europeo y adelantan a marcas arraigadas como Ford o Nissan La historia de Saab, uno de los fabricantes de automóviles 'premium' más icónicos de Suecia y de Europa, encara esta semana su capítulo final. La subasta de los últimos vehículos conservados en la histórica planta de Trollhättan simboliza el cierre definitivo de una marca que intentó sobrevivir a bancarrotas, cambios de propietario y ambiciosos planes de electrificación, pero que finalmente no logró encontrar un futuro ni bajo capital chino ni respaldada por su legado en la industria aeronáutica y militar, las dos fuentes de inversión más potentes en la actualidad. Más de 75 años después de que el primer Saab saliera de la fábrica sueca, los últimos ejemplares abandonarán las instalaciones convertidos en piezas de colección.