La Moncloa busca hitos en el calendario con los que apretar el botón electoral, pero descarta el superdomingo y llamar a las urnas en otoño. El Gobierno rechaza también que el plan B sea convertir un hipotético rechazo a los Presupuestos en pistoletazo de salida para unas elecciones en febrero o marzo: “Una derrota del PSOE no librará dos meses después a los alcaldes y barones autonómicos de una posible hecatombe” Sánchez se desvincula de las maniobras de Leire Díez: “Ni lo avalé ni tuve información. Nunca lo hubiera tolerado” En otoño de 2026, en primavera de 2027, un superdomingo en mayo, después de las autonómicas y municipales… Las hipótesis son múltiples; los análisis, libres, pero la realidad rara vez coincide con lo que unas veces se pronostica y otras se anticipa como certeza.