No es un secreto el giro a la derecha –en algunos casos extrema– que está dando Latinoamérica . Tras años de hegemonía progresista, una nueva ola de gobiernos está asumiendo las riendas de la región con la promesa de sanear las finanzas, achicar el aparato estatal y devolverle la confianza al sector privado. Podría interesarle: El regreso del outsider: Trump no inventó la nueva derecha latinoamericana Pero, el tránsito a la realidad de las calles está resultando ser un camino difícil: las promesas promercado avanzan entre el optimismo de los inversionistas y el estallido de movilizaciones populares.