En su más reciente Informe de Política Monetaria, el Banco de la República mantuvo una postura firme al mencionar el incremento de 23,7% del salario mínimo y las disposiciones de la reforma laboral como dos de los motores que presionaron la inflación al alza en el primer trimestre de este año en Colombia –5,6% a marzo–, debido a su significativo impacto en los costos de nómina. Podría interesarle: ¿Vivir en Medellín se volvió un acto de resistencia? Costo de vida se disparó 37% en cuatro años Además, este miércoles, durante su intervención en el Congreso de la República, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defendió la política monetaria de la entidad frente a las críticas del Ejecutivo. Explicó que el ni él ni los miembros de junta velan por los intereses de la banca privada al subir las tasas, sino que cuidan el bolsillo de los colombianos de futuras disparadas de precios. Justamente, el incremento salarial del 23,7% obligó a revisar las proyecciones de inflación al alza tanto al Banrep como a expertos del mercado. Lo que inicialmente se estimaba en un 3,2% para el cierre del año, ahora se sitúa en niveles cercanos al 6%, lo que representa un retroceso en la luc