Los locales de ambiente han sido esenciales para los avances del colectivo LGTBI, pero su papel ha cambiado en los últimos años La aceptación de las relaciones LGTBI se duplica: el 88% las considera tan respetables como las heterosexuales La primera vez que Natxo Blanchart pisó un bar de ambiente, había mirilla en la puerta. “Tenías que llamar y, si te veían sospechoso de cualquier cosa, no te dejaban entrar”, recuerda. Era 1993 o 1994, él tenía 17 años y, junto con dos amigos, hacía su primera incursión en Chueca, un barrio de Madrid por aquel entonces degradado y marginal.