La pregunta sobre la longevidad ya no es ¿Quién quiere vivir para siempre? , como la canción de Queen, sino cómo se puede vivir más de lo que pensamos. La respuesta no necesita de grandes inversiones, como vende la industria y médica de Silicon Valley que invierte miles de millones de dólares en clínicas de longevidad, terapias genéticas y regímenes de biohacking –así le dicen ahora, pero es cuidarse de manera integral, básicamente– para retrasar artificialmente el reloj biológico.