La ceremonia en la Sagrada Familia en Barcelona nos mostró un espectáculo espléndido, en una ciudad espléndida, para la bendición de una obra espléndida, en un momento espléndidamente elegido para coincidir con el centenario de la muerte del autor y la visita del Papa. Pero espléndida es también la historia de la propia obra, quizás el proyecto arquitectónico más improbable de la era moderna. Cuando el resto de Europa, a fines del XIX y principios del XX, buscaba inspiración en la naturaleza a través del Art Nouveau y el Jugendstil, Cataluña brilló con colores propios en algo que luego se llamaría el modernismo, y cuyo mayor exponente fue Gaudi.