El comisario Andrés Gómez Gordo afirma que cumplía órdenes cuando captó al chófer, le pagó fondos reservados o intentó, según la acusación, 'blanquear' el operativo a través de una base de datos; desvincula todo ello de la medalla pensionada que recibió y asegura que responde a su trayectoria policial Perfil - Andrés Gómez Gordo: el uniforme como negocio para el policía de Cospedal El comisario Andrés Gómez Gordo, suspendido de sus funciones por el procesamiento en el caso Kitchen, ha cerrado este miércoles su declaración con una frase que resume su carrera como policía: “Intentar medrar no es delito”. El agente no ha aludido a que para progresar haya tenido necesariamente que delinquir, pero se da la circunstancia de que se sienta en el banquillo de los acusados por la presunta comisión de los delitos de encubrimiento, malversación y dos delitos contra la intimidad. Gómez Gordo, además, tiene antecedentes por haber utilizado su posición de funcionario público, en concreto de policía, para propulsarse a otros destinos y ya instalado en ellos delinquir: está condenado por la Audiencia de Madrid a tres años y medio por prevaricación en concurso con malversación por el caso Ciudad de la Justicia, proyecto fallido del PP madrileño para el que fue elegido jefe de seguridad a razón de 6.000 euros mensuales y 100.000 de indemnización.