SEÑOR DIRECTOR: Cada cierto tiempo, una nueva crisis vuelve a instalar el debate sobre la modernización del Estado. Sin embargo, una vez superada la contingencia, la discusión desaparece sin que exista una agenda política sostenida orientada a transformar su funcionamiento. Resulta llamativo que, durante décadas, el debate sobre el Estado se haya concentrado principalmente en su tamaño o en el nivel de gasto público, dejando en un segundo plano una cuestión igualmente relevante: su capacidad para entregar servicios oportunos, eficientes y de calidad.