Toda la contundencia política que le suministra al líder de la oposición el asfixiante listado de casos y escándalos que ahoga al Gobierno se convierte en parodia a fuerza de abusar del chascarrillo y el esperpento Por si quedaba alguna duda, el debate sobre la corrupción ha confirmado por qué Núñez Feijóo no presenta una moción de censura. Perderla en votos sería lo de menos. Lo grave es que la perdería también dialécticamente y por goleada.