El Ayuntamiento defiende reorientar la promoción hacia visitantes de congresos y cultura, mientras los activistas denuncian que el discurso público de limitar el turismo choca con la realidad La Sagrada Família, el templo que deslumbra al mundo pero divide a los barceloneses Barcelona ha concentrado en 30 días dos grandes acontecimientos que la han proyectado al mundo. Primero fue la visita de León XIV para coronar la Sagrada Família , y ahora toca el arranque del Tour de Francia, la mayor competición ciclista del planeta. No es la primera vez que la ciudad exhibe de esta forma su marca y probablemente no será la última, pero sí resulta novedoso que lo haga al mismo tiempo que proclama que no puede asumir más turistas. La concentración de estos dos espectáculos globales, en la previa de un verano que se prevé de nuevo de lleno turístico, hace que muchos se pregunten si tiene sentido, a día de hoy, promocionar la capital catalana.