La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia ha pasado a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo Entrevista - Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas” Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas ha dejado de ser un fenómeno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferación de clínicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presión externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de cómo la preocupación por la alopecia ha ido a más.