El presidente ultraderechista pretende dotar a la inteligencia artificial de una personalidad jurídica y desregular su desarrollo por completo para atraer inversiones, a pesar de que los expertos advierten de los riesgos que esto supone Las delirantes explicaciones del jefe de Gabinete de Milei sobre los 500.000 dólares que tenía sin declarar “Que Buenos Aires sea para la Inteligencia Artificial (IA) lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación”, postuló Javier Milei en una columna de opinión en el Financial Times . En el mismo medio británico, el historiador israelí Yuval Noah Harari respondió a la propuesta del presidente ultra –crear empresas sin humanos y desregular el desarrollo de la IA por completo– advirtiendo del peligro de otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA: “Las empresas de IA estarán en posición de convertirse en maestras de las lagunas legales y del arbitraje regulatorio. Y no será fácil disuadirlas de participar en actividades francamente ilegales, porque la sanción última que disuade a los directivos humanos —la cárcel— es irrelevante para las IA”.