Los goles de Messi resuenan en el corazón de la provincia de Lugo, donde la coincidencia de la cita mundialista con la peregrinación a la capital gallega desvela nuevas y perversas dinámicas de las pasiones que nos mueven. "A mí el fútbol solo me interesa por las apuestas de mi marido", cuenta la dueña de un hospedaje Las gradas intentan resistir a la gentrificación del viejo fútbol “Odio eterno al Camino moderno”, pensaría quizá algún peregrino de la vieja escuela al comprobar los cambios que con el paso del tiempo han llegado a los itinerarios que llevan a Santiago de Compostela. Igual que en los partidos del Mundial 2026 los puristas del fútbol y cualquier persona con dos dedos de frente se enervan ante las mal llamadas pausas de hidratación (en realidad parones publicitarios), también la peregrinación a la capital de Galicia se ha transformado radicalmente.