La fila era enorme frente a la gigantesca sala de conciertos donde el gobierno de Venezuela tramita desde este sábado los salvoconductos para los voluntarios que buscan ingresar a la zona más golpeada por el doble sismo de esta semana . El caos mezclaba impotencia, rabia, desinformación , constató la AFP. “ Hay que sacar un permiso para salvar vidas, imagínate ”, reclamó Carlos Itriago, rescatista de 27 años.