El cierre del Gobierno Petro, en materia macroeconómica y fiscal, llega marcado por las presiones derivadas de la diferencia entre los ingresos y el gasto del Estado, y por un modelo de crecimiento basado en el gasto público y el consumo. Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, el candidato que llegue a la presidencia deberá afrontar un déficit fiscal que se mantiene por encima de 6% del PIB , presiones en el manejo de la deuda y la aceleración de la inflación que, tras el ajuste del salario mínimo de 2026, provocó el desanclaje de la expectativa del banco central de llevar el costo de vida a 3% en el corto plazo. El crecimiento del PIB de 2,2% en el primer trimestre de 2026 evidenció la fortaleza que aún mantienen la administración pública, el comercio y las actividades de entretenimiento en la economía nacional.