La ilusión volvió a teñir de amarillo las calles de Kansas City mucho antes del pitazo inicial. Desde primeras horas del día, miles de camisetas colombianas se mezclaban entre cánticos, banderas y sonrisas de quienes soñaban con seguir escribiendo una página más en la historia mundialista de la Selección. Y cuando llegó la hora de la verdad, ese sueño encontró un escenario perfecto: 69.045 espectadores colmaron las tribunas, de los cuales cerca de 65.000 eran colombianos que convirtieron el estadio en una auténtica sucursal cafetera.