Una leyenda como Luka Modric seguramente no merecía un final tan cruel, con un gol croata invalidado en el descuento, pero Portugal derrotó a los balcánicos por 2-1 y se citará con España en los octavos, el lunes en Dallas, después de que la Roja hiciera su mejor partido y derrotara por 3-0 a Austria en Los Ángeles. En el primer partido de la historia de los Mundiales en el que coincidían en la cancha dos jugadores de más de 40 años, tanto Cristiano Ronaldo como Modric sabían que podía ser su último partido en la mayor competición del planeta. Los croatas fueron los primeros en lastimar al rival, cuando Ivan Perisic abrió el marcador con un remate desde el interior del área al comienzo de la segunda parte (53’).