Cuando el teléfono sonó, John Alexánder Cano Moncada no estaba de guardia. Había viajado a Jericó, su pueblo natal, para compartir unos días con su familia. De repente recibió una llamada: debía empacar inmediatamente porque hacía parte del grupo de 22 bomberos de Medellín que viajaría a Venezuela para atender la emergencia causada por los terremotos.