SEÑOR DIRECTOR: Las fundaciones son un actor central en la provisión de bienestar social en Chile: sus iniciativas benefician a más de 3,6 millones de compatriotas al año. El aporte estatal a estas labores, cabe recordarlo, jamás cubre el costo total de los programas; el resto lo financian las propias fundaciones a través de gestión privada de recursos. Por ello, resulta preocupante que la reciente cobertura de prensa sobre la auditoría del Estado —que habría detectado más de $1,4 billones en transferencias a fundaciones sin rendición— se instale en el debate público sin matices.