Estas recetas creativas combinan el toque crujiente del espárrago con marisco, cítricos o huevo poché El queso menorquín que se reconoce por su forma cuadrada y sus bordes redondeados Con la llegada de las altas temperaturas, las cenas se convierten en un territorio donde buscamos el máximo frescor con el mínimo esfuerzo. No se trata solo de comer ligero, sino de nutrir nuestro cuerpo sin pasar horas en la cocina ni encender el horno. En este escenario, el espárrago ya sea blanco y tierno, o verde y crujiente, se corona como el ingrediente definitivo para elevar tus platos nocturnos.