En ningún otro país del planeta la clasificación para un Mundial significaba tanto como para Haití, que repite 52 años después. El fútbol fue estas semanas refugio emocional en tiempos de violencia, falta de libertad y exilio Vendedores ambulantes ofrecen harina de maíz, arroz y especias a las puertas de un estadio cerrado. El Sylvio-Cator, el corazón del fútbol haitiano, lleva clausurado desde febrero del año 2024.