“Lo primero fue proteger a mis hijos”, recuerda Antonio Flores al narrar cómo el fuerte oleaje sorprendió a los habitantes de El Jiote, Pasaco. Aunque el agua ya retrocedió, las consecuencias persisten para este pescador, que hoy enfrenta días sin poder salir al mar y la incertidumbre económica provocada por las cancelaciones en una comunidad donde el turismo y el mar son el sustento de muchas familias.