Cabe rechazar de plano el relato de los trabajadores vagos y debemos reconocer también que hay señales razonables de un cambio estructural en curso, aunque limitado. La productividad por hora crece a un ritmo similar al de la recuperación 2014-2019, pero lo hace con un ritmo de creación de empleo mucho mayor, lo que rompe el patrón anticíclico que había dominado el ciclo español hasta entonces Durante las últimas décadas, uno de los lastres más importantes de la economía española ha sido la baja productividad del trabajo. Por lo general, los economistas convencionales suelen localizar el problema en el factor trabajo: baja cualificación, costes laborales elevados, regulación excesiva… El argumento es sencillo: en tanto la productividad laboral es una ratio entre el valor monetario de la producción y las horas trabajadas, si en España esta cifra es menor que en Estados Unidos, entonces se deduce que los trabajadores españoles crean menos valor monetario por cada hora de trabajo.