La eliminación de Colombia en los octavos de final del Mundial no solo obliga a analizar el futuro de Néstor Lorenzo. También marca el inicio de un nuevo ciclo para la Selección, uno que tendrá como principal reto encontrar los reemplazos de varios referentes que difícilmente llegarán en plenitud a la Copa del Mundo de 2030. La buena noticia para el fútbol colombiano es que la transición no será total.