De más de un metro de altura, desde la punta de la cola hasta ese grupo de plumas que se elevan hacia el cielo en forma de cresta, y con patas que pueden llegar a ser del tamaño de la mano de un hombre adulto, conformadas por cuatro garras –tres al frente y una atrás–. Así son las águilas crestadas reales, una de las aves rapaces más grandes que habitan las selvas tropicales y los bosques montañosos de los Andes. Tan sorprendente como imaginar un ave de esas proporciones es la rareza de encontrarse con una de ellas.