SEÑOR DIRECTOR: El decreto de política fiscal 2026-2030 que presentó Hacienda esta semana puede leerse de dos maneras. La cómoda: el gobierno reconoce que no logrará el equilibrio estructural prometido y fija un déficit de 1,5% del PIB a 2030. La honesta: por primera vez en años, un Ejecutivo sincera el punto de partida, 2,6% de déficit estructural, deuda presionando el ancla de 45%, y se compromete a una trayectoria verificable, año a año, en lugar de prometer milagros contables.