El conjunto africano consiguió su clasificación gracias a una sufrida victoria sobre Panamá y un valioso empate sin goles frente a Inglaterra, resultado que evidenció su principal fortaleza: una defensa ordenada, disciplinada y difícil de vulnerar. Los dirigidos por Carlos Queiroz lograron neutralizar durante 90 minutos a un ataque repleto de figuras como Harry Kane y Jude Bellingham. Como suele caracterizar a muchas selecciones africanas, Ghana combina una enorme capacidad atlética con velocidad y fortaleza en los duelos individuales.