Para un futbolista, el Mundial no comienza el día de la inauguración, sino en aquellas interminables horas jugando en la calle, las botas gastadas y remendadas, los campos de tierra y la familia que compartió los sueños y ayudó a sostenerlos cuando las cosas no salían Ver la fase de grupos lo más que pueda Para un futbolista, disputar un Mundial significa mucho más que participar en el torneo más importante del planeta. Cuando lo vemos saltar al césped solo vemos al futbolista, pero detrás de ese instante hay una historia mucho más profunda: años de renuncias, de miedos y de una perseverancia que pocas veces recibe el reconocimiento que merece. Para quienes van a un Mundial como protagonistas este no empieza el día de la inauguración.