Una llamada entre Gustavo Petro y Donald Trump no es un diálogo común y corriente entre dos presidentes: no hablan el mismo idioma y tienen una relación tormentosa que no genera certidumbre. Lo único seguro es que la que se produjo este viernes quizá sea la última porque el mandatario colombiano entrega el poder en poco más de un mes. Petro describió el intercambio como “amable”.