El fuego acabó con la vida de dos personas de manera accidental, producto de absurdos accidentes. Una médica homeópata, que había viajado de México a Quibdó (Chocó) para tratar a unos pacientes, se quemó con una vela cuando se estaba limpiando con alcohol, mientras que un indígena falleció al resbalarse y caer a un basurero que él mismo había incendiado. Julia Edilma Orjuela Henry falleció el pasado domingo, después de un mes y medio de agonía en el pabellón de quemados del Hospital San Vicente Fundación, de Medellín, a donde fue trasladada producto de las quemaduras de máxima gravedad que sufrió en el 64% de su integridad.