La cámara de todos los celulares del estadio de Miami apuntaban al mismo punto: la línea del centro de la cancha. Corría el minuto 74 del partido entre Brasil y Escocia cuando, después de calentar por un buen tiempo, apareció, con la camiseta número 10, la gran estrella de la pentacampeona en este Mundial. Neymar esperaba que el balón saliera para que le dieran ingreso y la expectativa de la gente por ver el regreso del “príncipe” crecía con desespero.