De Montevideo en 1930 al estadio Azteca en 2026, los encuentros iniciales de los Mundiales retratan no solo épocas, sino unas realidades muy complejas repletas de anécdotas y dramas Estadios sin acabar, partidos malditos, campeones vencidos y anfitriones humillados. La historia de los partidos inaugurales de los mundiales está fresada de anécdotas, historias periféricas que muchas veces dicen más del país donde el balón comienza a rodar. En Montevideo, en 1930, en un campeonato al que hubo muchas selecciones que no quisieron ir, comenzó todo, la historia del torneo deportivo que más atención genera en el mundo, 6.000 millones de espectadores potenciales en la edición de este año.