“Dime con quién andas y te diré quién eres”, dice la gente cuando ve a alguien mal acompañado. Y al mirar la fotografía de los cuatro años del presidente Gustavo Petro, se le ve rodeado de gente investigada por corrupción, prófugos de la justicia, funcionarios negociando secretamente la seguridad del país con criminales y hasta con contrabandistas , un séquito del que Petro ha intentado desmarcarse para que no le aplique el dicho popular. Pero las evidencias cuentan otra historia distinta a la que intenta imponer el mandatario.