Entre Castelldefels y Sitges, la C-31 obliga a bajar el ritmo para seguir un trazado de curvas cerradas junto al macizo del Garraf El pueblo del corazón de Cantabria de calles empedradas, arquitectura montañesa y rodeada de naturaleza La carretera de las Costas del Garraf, integrada en la C-31, conecta Castelldefels y Sitges a través de uno de los tramos litorales más reconocibles de Barcelona. El recorrido discurre entre el macizo del Garraf y el Mar Mediterráneo, con una sucesión continua de curvas que ha convertido esta vía en una opción habitual para quienes buscan trayectos junto a la costa. Este itinerario tiene unos 23 kilómetros y cerca de 86 curvas, aunque el tramo más exigente se concentra en aproximadamente 12 kilómetros.