Hace veinte años el relato hablaba de una distancia estructural abismal entre el fútbol africano y las grandes potencias europeas. Hoy, en muchos casos, hablamos simplemente de la diferencia entre marcar o no marcar una clara ocasión. Ya no estamos viendo selecciones africanas que compiten dignamente contra las grandes potencias europeas como Alemania, España, Portugal o Francia.