La selección de Uzbekistán arriba a la Copa del Mundo de Norteamérica 2026 elevada al rango de héroes nacionales en su tierra de origen. Por primera vez en su historia, esta exrepública soviética de Asia Central — un país de 38 millones de habitante s— formará parte de la élite del fútbol orbital. Lo hará, paradójicamente, arropada por una calma total: sus aficionados y su propio cuerpo técnico asumen la cita como un premio absoluto y una oportunidad única de adquirir experiencia, despojando al plantel de cualquier presión competitiva inmediata.