Una de las características principales de los primeros cien días de José Antonio Kast ha sido abrir un conflicto con toda la izquierda atrincherada en el ámbito de la educación y la cultura: desde la intelligentsia académica hasta los gremios de actores, pasando por el Colegio de Profesores y el movimiento estudiantil. La impotencia de las respuestas desde estas trincheras confirma las vacas flacas, flaquísimas, por las que pasa la izquierda. A Piñera el movimiento estudiantil le desarticuló el primer gobierno y los escolares dieron el puntapié inicial del estallido.