Con origen islámico y murallas adaptadas al Júcar, este enclave conquense combina pasado defensivo, casco histórico y actividades acuáticas cercanas al pantano El pueblo de Cuenca perfecto para una escapada pensada para amantes de la historia y el arte Alarcón se alza en la provincia de Cuenca sobre un promontorio rodeado por los meandros del río Júcar. Su silueta está marcada por la fortaleza, las murallas y un casco histórico que aún conserva el rastro de la Edad Media en sus calles, iglesias y antiguas construcciones señoriales. Se trata de uno de esos destinos de interior donde el patrimonio no se entiende sin el paisaje, ya que el relieve y la presencia constante del agua condicionan claramente su forma y su evolución.