Los coches nuevos que se matriculen en España desde julio tendrán que cumplir una exigencia más estricta de la Unión Europea. No hablamos de una pegatina, ni de una recomendación técnica: es una fase obligatoria del reglamento europeo de seguridad general. El cambio afecta a turismos y furgonetas nuevas, se suma a los 8 ADAS que la DGT ya venía destacando y apunta directamente a dos de los grandes problemas de la carretera: la distracción y los usuarios vulnerables.