En un tiempo atravesado por la fractura social, la desconfianza y la ley de la fuerza, la propuesta reconoce que la paz no es solo la ausencia de violencia, sino la presencia de justicia, de participación y de dignidad Hay una imagen que vuelve, terca, cada vez que recorro alguna de las cooperativas que encontramos en cada rincón de nuestra geografía. Es la imagen de un grupo de personas alrededor de una mesa, decidiendo juntas el rumbo de aquello que han levantado con sus manos. No hay jefe que dicte la última palabra desde un despacho lejano.