Cuando era ministra, la presidenta Laura Fernández combatía con vehemencia las 'fakenews' de grupos religiosos sobre la Agenda 2030 de la ONU. Tenía una posición muy distinta a la que hoy expone: advertía de que había gente sembrando dudas infundadas. La nueva postura, en cambio, se asemeja más a las de corrientes ultraconservadoras.